Mi migraña


El amor es como la migraña. Llega, se va, llega, se va. No deja trabajar, no deja dormir, no deja divertirse. Y no hay aspirina que la cure. Y luego resulta que no era migraña, sino un tumor. Y maligno el desgraciado. Y si te operas, te mueres. Si no te operas, te mueres. Ah … Sigue leyendo Mi migraña