Casos y Cosas de la Vida

¿Y tú quién eres?


¿Has imaginado alguna vez cómo sería tu vida si no fueras quien eres?

Si en lugar de niño, hubieras nacido niña, ¿hubieras estudiado lo mismo?

Si en lugar de niña, hubieras nacido con “pirrín”, ¿Te gustaría la misma comida?

Si tu pelo en lugar de lacio fuera rizado. O en lugar de una abundante cabellera fueras calvito, como donde Pablito clavó un clavito.

Si tus Padres en lugar de haber adquirido la casa que compraron, se hubieran inclinado por la segunda opción de compra. Hubieras crecido en un barrio diferente, asistido a escuelas diferentes y obviamente conocido a personas diferentes. ¿Seguirías siendo tú?

Eventualmente nos toparíamos con personas que actualmente conocemos, sobre todo aquí en La Paz, que es un rancho grandote. Pero, ¿surgiría la misma amistad? ¿Nos seguiría cayendo mal la misma persona? ¿O por haber crecido en circunstancias diferentes tu némesis ahora sería tu “compa” de parrandas?

Entonces va la pregunta que inició ésta mariguanada de artículo, ¿Somos quienes somos al nacer o nos hacemos? ¿Nos hacen?

¿Quiénes somos si no somos quienes somos si no quienes nos hacen ser?

No, ho he fumado nada ilegal. Ni legal, para el mismo caso. Simplemente se me ocurrió todo esto camino al OXXO frente al Hospital. Y de regreso ya no sabía quien era. Si realmente soy calvo o me hicieron. Tal vez el mundo nunca lo sepa.

¿Y tú quién eres?

pablito clavo un clavito

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1 reply »

  1. Existe un primer principio de la incertidumbre que sería el siguiente: yo hablo pero cuando hablo, ¿Quién habla? ¿Acaso hablo “yo” solamente? ¿Acaso, a través de mi “yo” hay un “nosotros” que habla (la colectividad cálida, el grupo, la patria) a caso es su “se” el que habla (la colectividad fría, la organización social, la organización cultural que me dicta mi pensamiento sin que yo lo sepa a través de sus paradigmas, sus principios de control del discurso que sufro inconscientemente) o es un “esto”, una maquinaria anónima infrapersonal que habla al mismo tiempo que me da la ilusión de hablar de mi mismo? No se sabe nunca en qué punto hablo “yo”, en qué punto hago “yo” un discurso personal y autónomo o en qué punto, bajo la apariencia que creo ser personal y autónoma, no hago más que repetir unas ideas impresas en mí.

    Edgar Morín
    La mente bien ordenada

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