¿Cuánto valen unos Nachos 4 Quesos?

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Hoy me vi un poco obligado-comprometido a escribir de nuevo. Entre el calor que hace en el rancho y el calor de las copas, aunque realmente eran Tarros de cerveza de barril bien fría, me di cuenta de lo mucho que disfruto escribir. Que si bien no ganaré un Pullitzer publicando un artículo que se llame Los Nachos, si ganaré un par de seguidores que consideran mi escritura amena. Aquí ya va un poco de ego implícito.

Hacemos muchas cosas sin darnos cuenta de su valor real. No de lo que cuesta monetariamente, si no del valor a nivel de experiencia, a nivel emocional, o espiritual (para los que creen en eso).

De manera cotidiana nos tomamos un café en compañía de un amigo, de un compañero de trabajo, de un familiar o de la pareja (aunque generalmente de parejas no tienen nada). Desayunamos, comemos, cenamos, compartimos una bebida o unos nachos.

¿Cuánto es lo que realmente valen unos Nachos Cuatro Quesos?

Valen un poco más de tiempo que alargue la plática amena. Tiempo que no hubiera existido sin esos Nachos. Valen una nueva amistad. Una que tal vez no hubiera florecido sin ese tiempo Nacho-generado. Valen una relación laboral-profesional más estrecha. O sin darte cuenta esos Nachos te hacen regresar a una actividad que te apasiona. Que te gusta. Que te llena. Esa en la que ingenuamente crees que eres bueno.

Entre nachos te das cuenta que comentas tu día. Tus andanzas en la escuela. Te quejas de esa clase a la que tienes que asistir a las 7 de la mañana y que es la única clase del día. Presumes tu felicidad ahora que estás en una nueva área en tu trabajo en el hospital, y cuentas con gusto el estrés que vivías antes de tu cambio. Alardeas de tu apretada agenda.

Surgen historias europeas que revives al contarlas con una sonrisa en la cara. Decisiones difícil al tener que cortar a los músicos del negocio. Se cuentan malos chistes. Se recuerdan periódicos escolares en Canadá. Se rompen dietas pero se ganan vivencias.

Los Nachos son esa excusa que uno necesita para alargar el tiempo de la compañía. Y todos lo hacemos con el café, con la nieve, con el desayuno, con la comida, o simplemente esperando tu turno para consultar con el médico. Todos necesitamos esos Nachos que nos sirvan de excusa para compartir experiencias o escuchar ajenas.

Sin darnos cuenta del valor real que nos genera nos rodeamos de historias, de momentos, de experiencias, de desahogos, de retos y de invitaciones a continuar… De Nachos Cuatro Quesos.

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