Otro desangelado Clásico del Fútbol Mexicano. Primero, porque estaba demasiado crudo para disfrutarlo, pero principalmente por la apatía y mediocridad mostrada tanto por el equipo amarillo, como de los seguidores.

Ya no peleen, ya no buscan hacer apuestas de ningún tipo, ya no hablan y hablan, antes, durante ni a pesar de la derrota. Ya no hay sabor. Ya ni burlarse de ellos tiene caso. Han aceptado el mal nivel de su equipo y la mediocre entrega de los jugadores de una manera peligrosa. Dan por hecho que es una mala racha, pero una mala racha que ya lleva varios años con altibajos fantasmas que les hacen creer que ya merito vienen los años de gloria de nuevo. Ya ni el Cruz Azul y sus 100 subcampeonatos.

La verdad, dan hueva. Uno se emociona porque no deja ser el Clásico y los archirrivales deportivos, pero de verdad que ya dan hueva. Pónganse las pilas, exijan a su equipo y exíjanse como seguidores. Que regrese el orgullo y pasión americanista, porque los Clásicos ya aburren cuando nomás juega un equipo.

Y no puedo concluir con nada más que con una popular frase de un célebre filósofo que reza:

¡Pito pa’l América! (otra vez).

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