A tan sólo una semana del gran festejo del Bicentenario no hay mucho bueno por decir. Sí mucho que analizar, criticar, pero a su vez buscar y proponer soluciones, no sólo quejarnos como siempre lo hacemos. Convirtiéndonos en la choteada frase de “parte del problema”.

Perdemos guerras, territorio, dignidad, partidos importantes de fútbol, dinero, derechos, libertades, pero eso sí, nunca perdemos el sentido del humor. Si nos reímos de la muerte, la desgracia nacional es pan comido. ¡Buen miércoles, gente!

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