Creí que la euforia por el triunfo de España en el Mundial de Sudáfrica iba a ser mayor. Afortunadamente, como de costumbre, me equivoqué. No sólo duró poco, no hubo euforia. Ganaron, sonó ese día, el siguiente, un poco menos el tercero, y se acabó. Tengo que admitir que me sorprendió, dada la increíble cantidad de gachupines adoptados que surgieron a partir de la ronda de cuartos de final. Así como surgieron, desaparecieron.

Poco duró el ayuno pambolero. Apenas hace 4 días terminó el Mundial de Sudáfrica, y ya tenemos dos días de partidos gracias al Superliga, partidos de pretemporada, partidos clasificatorios a la Europe League y Champions League. Chingón por los que nos gusta el fútbol. Y por los que creyeron que acabándose el Mundial se acabaría el fútbol, sólo diré, ilusos.

Hay fútbol todo el año. Así durante 4 años, en lo que llega otro Mundial. Háganse a la idea de eso, y dejen de sufrir. La aceptación es la mejor actitud que pueden tomar. Y dejen de quejarse por algo tan hermoso como éste universal deporte. Como dijo el sabio del fútbol, Bianchi, “El fútbol es lo más importante de lo menos importante.”

Ahora los dejo, hay fútbol.

Anuncios