Oyalep

Petición de lluvia


Me llamó Gabriela a su cubículo como en tantas ocasiones. Era mi supervisora, así que no podía esperar otra cosa que alguna orden por hacer o alguna corrección a mi trabajo.

Pero para mi sorpresa no fue así, simplemente se limitó a decirme que necesitaba que hiciera llover. Volteé a ver el cielo por la ventana, rogando encontrar algo de nubes pero no, el cielo estaba más limpio que nunca.

“¿Para qué quieres que llueva?” dije llena de incertidumbre.

“Porque mi marido tiene una cita esta tarde y me va a engañar” mencionó tan tranquilamente como si dijera cualquier cosa. “Por eso te pido que hagas llover” clavando sus grandes ojos claros en los míos, como en una especie de súplica que sabía obviamente que no podía cumplir.

“Tu sales más temprano que yo, así que tienes más tiempo para preparar algo”

“Está bien…” Dije. Sin poder asimilar lo que había dicho, sin darme cuenta del tremendo compromiso que acababa de adquirir y regresé a mi cubículo a seguir trabajando, en una especie de comportamiento automático, tratando de comprender lo que hacía unos momentos me acababa de pedir. Pasó el tiempo, se cumplieron las horas de mi jornada y salí.

Llegué a mi casa, me bañé y me vestí como todas las tardes, pero al abrir la puerta de mi casa para salir, me encontré con ese cielo tan intenso que parecía reclamarme.

… Y lo observé clamando al azul, que se tornara nostálgico, para que las nubes sintieran que el espacio era suficientemente cómodo para acercarse conmovidas a llorar, pero el celeste de ese día tenía tantas razones para estar vibrante y vivo que no pudo acceder a mis demandas y yo… no pude cumplir con la petición de Gabriela.

Mi moral pudo más que cualquiera de mis intensiones. Me escuché a mi misma repetir la promesa de esa tarde, tenía que hacer llover y en vista de que el cielo no me lo permitiría, tuve el coraje de volver a mi casa. No sé y no sabré si logré satisfacerla, pero tengo la certeza de que cumplí perfectamente mi palabra, porque de los ojos de su marido broto lluvia cuando no llegué a la cita y se desencadenó una tormenta cuando me encontraron muerta.

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6 replies »

  1. JEJEJE QUE MANERA DE LA ESPOSA DE RECLAMARLE ALA AMANTE SU LUGAR Y QUE MANERA MAS ESTUPIDA DE LA AMANTE DE TRATAR DE COMPLACERLA YA QUE SI EL WE YA LE PONIA EL CUERNO LO MAS SEGURO ES QUE LO VOLBIERA HACER Y ENTONCES DE QUE SIRVIO UNA VIDA O QUE APOCO ES PARA TANTO CON QUE LO TERMINARA ERA SUFICIENTE

  2. Puedes utilizar yoduro de plata para producir la proxima tormenta esparciendolo sobre las nubes. Ó Tal vez puedas hacer lo siguiente: Ve y compra una ballena o un caguamon. lo pones a enfriar. les haces el amor dos veces antes de que salga a su cita y luego dale su cervecita para la sed ( que se la beba toda ) y correlo a su cita.

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