Oyalep

Solidaridad


Me encantan los lunes. De verdad, el día de la semana que definitivamente odio es el domingo. El lunes es un buen día. El que más me gusta es el jueves. Por eso en La Esquina puse los whiskys en promoción los jueves, mi veneno favorito, en mi día favorito de la semana.

Por eso empezaremos la semana con una sonrisa. Un poco de humor para relajar el lunes de toda la masa que odia éste día. ¡Saludos!

Anuncios

2 replies »

  1. En solidaridad con el sitio, va esta compilación monográfica

    EL OMBLIGO –Monografía a dos manos-

    Consideraciones anatomofisiológicas. El ombligo es en realidad, una cicatriz. Todo mundo sabe que en la zona donde se encuentra el ombligo, alguna vez existió un cordón de un tejido seroso, baboso y semitransparente que posee en su interior, tres conductos (una arteria y dos venas) por medio del cual, el sujeto dueño recibió de su madre todos los nutrientes indispensables para llegar mas o menos bien a la semana cuarenta. Por lo tanto, el ombligo es la señal ineludible de que su propietario tiene –tuvo-madre.
    Cuando el cordón del ombligo es cortado para separarlo de su madre y los nutrientes del bebé ya no necesitan el cordón porque su función es sustituida por el aparato digestivo y el respiratorio, el cordón que sea quedado sin funciones empieza a atrofiarse y se forma la cicatriz umbilical u ombligo.
    Detrás del ombligo queda un ejido laxo, que va a dar hasta el hígado, los anatomistas le colocaron el nombre de Ligamento Redondo o Teres. En su trayecto al hígado, el ligamento divide al hígado en lóbulo derecho e izquierdo.
    El ombligo es un hueco porque los músculos del abdomen, poseen ahí su unión llamada línea alba, por lo tanto es una zona más débil que el resto del abdomen, por lo que no son raras las hernias umbilicales.
    La importancia del ombligo. En el afán de buscar una función específica del ombligo, Sigmund Freud, supuso algún tiempo que en el ombligo residía el inconsciente, motor de nuestra conducta y culpable de nuestros traumas mentales; también Newton creyó que el ombligo –por la posición en que se encuentra- podría ser una especie de receptor universal de la gravedad, por lo tanto es el centro del equilibrio del organismo humano y del mundo; otro que reflexionó largamente acerca de su ombligo fue Jesucristo, quien al tener noticia de ser hijo de virgen, no se explicaba la presencia de un ombligo rotundo y profundo que enseñó en todo su esplendor en la crucifixión.
    El gran anatomista Cristóforo Colón, descubridor del clítoris, ya en el pináculo de su gloria emprendió un elaborado estudio acerca del ombligo, trataba de relacionarlo con el clítoris –organelo eminentemente femenino- cuando observó que las mujeres no se limpian el ombligo. E mismísimo Arquímedes trazó miles de rectas y curvas, extrajo de sus líneas catetos e hipotenusas en un intento de relacionar la altura y posición del ombligo y el agua desplazada en un tonel, sin embargo fracasó en su ensayo pero no para explicar la flotación de los barcos.
    Fue el poeta árabe Omar Kayam quien en sus textos, creía que la melancolía es un estado de ánimo situado entre el ombligo y la lágrima, además de endilgarle al ombligo una función erótica que mostró en sus poemas.
    Muchas más teorías, hipótesis y modelos se han esbozado acerca del ombligo y su importancia, ya lo anotaremos en otra ocasión.
    La forma, la higiene, las mujeres. La forma del ombligo es muy azarosa, depende mas bien del tamaño del cordón que lo ocupó, de la fortaleza de la línea alba, igual, la profundidad. Es esta dimensión la que da ciertos problemas al ombligo, entre mas profundo, generalmente es más sucio. Las estrías del fondo del ombligo guardan no solo la suciedad: polvo que se humedece con la sudoración, contiene hongos y bacterias, pelusa, y en ocasiones hasta pequeños insectos que encuentran una buena guarida.
    El ombligo por su carencia de función, es a menudo olvidado por la higiene, son las mujeres las peor libradas cuando de comparar la higiene del ombligo por géneros se trata. No se sabe a ciencia cierta la razón; se han hecho infinidad de estudios acerca de la suciedad y limpieza del ombligo: estudios doble ciego, estudios experimentales, observacionales, transversales y longitudinales y una gran cantidad de estudios descriptivos que afirman que todas las mujeres, sin excepción, tienen –en algún grado- sucio el ombligo.
    No solo mugre y pelusa se ha encontrado en las mujeres, también fragmentos de metal, esquirlas de madera, material biológico como garrapatas, pulgas, liendres y hasta cucarachas

    Continuará———-

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s