Cuando hay necesidad, se pierde el miedo y la vergüenza. Hasta cierto punto esto es muy cierto. Conozco lo que es el extremo de no tener nada que comer por días, pero aún conociendo ese extremo, este trabajo es uno que definitivamente no haría. No importa cuanta necesidad y hambre tenga.

Ser la carnada de una pitón gigante no está en mis planes de expansión como profesionista y emprendedor. ¡Paso!

¿Quién se anima?

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