Desde que tengo memoria hemos sido changarreros en mi familia. Abarrotes, miscelánea, puesto de revistas, hasta un video centro. Todos, a excepción del puesto de revistas, existieron donde ahora tengo mi cueva.

Mi cueva en este momento

En uno de esos varios negocios, tuvimos una mesa de futbolito. Ahí empecé a hacer mis primeros pininos en ese divertido juego. Pero fue hasta que estuve en la prepa cuando me dediqué de lleno al deporte de fútbol de mesa. Sé que será difícil de creer para algunos, pero “casi” no me la pinteaba en la prepa. Fue hasta la Universidad que me eché a perder.

En la prepa pasábamos horas y horas jugando futbolitos. Llegamos a desarrollar una habilidad respetable. Y los torneítos que se hacían eran realmente muy competitivos. Admito que no es el hobby ideal, pero cuando menos mi mamá sabía dónde estaba. También hay que reconocer que nuestra dedicación era envidiable.

Belgas y Mexicanos

En el viaje de prácticas de la universidad que hicimos a Bélgica, nos quedamos en una comunidad tipo Emaus, La Poudrière. Para beneplácito mío y de uno de los que íbamos en el viaje, Steve, había una mesa de futbolito en la comunidad. Y el nivel de juego de los locales era realmente alto. Durante los dos meses de nuestra estancia pasamos muchas horas jugando. Éramos buenos, pero para nuestra mala fortuna, los españoles eran mejores. Simplemente no podíamos ganarles.

Así pasó el tiempo y cuando se acercaba nuestra fecha de partida se decidió organizar un torneo ‘internacional’, con equipos belgas, españoles, y nuestro humilde equipo mexicano. Si bien nuestro ego alcanzaba para estar seguros que podíamos llegar a la final, también estábamos seguros que sería contra los españoles. Ahí se derrumbaba la ilusión. Realismo, no pesimismo. No confundaís.

El sabor de la victoria

Para no hacer tan cansada, jugamos como nunca, y NO, no perdimos como siempre, derrotamos a los méndigos españoles en la gran final, y México se proclamó campeón del mini torneo europeo de futbolito. Sobra mencionar que los españoles estaban que se los cargaba la chingada, ya que aunque hubieran ganado todo lo anterior, perdieron la última y la más importante, ya que la final fue la noche anterior a nuestro vuelo de regreso, y se quedarían sin revancha.

ni tratando de intimidar la hicieron

No cabe duda que para los vicios, México, y sus orgullosos representantes, siempre lucharán por los primeros lugares. Al fin y al cabo tenemos más borrachos en el mundo, obesidad, un mexicano apagó, orinando, el fuego del soldado desconocido en Paris, grafiteamos la Gran Muralla China, y la lista sigue, y sigue, y sigue, y sigue…

Anuncios