Oyalep

Nunca se deja de aprender


Nuestro primer y único mono de nieve en el Stade de France

Mono de nieve by Paceños en el Stade de France

Estaba ya en la segunda mitad de mi viaje de prácticas en Europa. Ese día fuimos a París. El viaje transcurrió sin incidentes hasta que llegamos a París. Éramos un grupo de 15 personas, todos jóvenes de edad, menos uno, ese era joven de espíritu. El grupo, tras un mes juntos, ya mostraba señas de estarse separando por diferencias. Y fue en París donde todo valió.

Llegamos muy temprano. El día pasó sin mayores eventos. Al final, terminamos pasando la noch

e en un hostal. En dos habitaciones para 8, nos colamos 15. Al día siguiente fue cuando el grupo tuvo que decidir si quedarse una noche más, ya sin dinero para hostal, o regresarnos a Bruselas, donde nos estábamos quedando de manera semi-permanente. Había opiniones encontradas. Al final ganó la razón. La mayoría queríamos regresarnos a Bruselas. PERO no contábamos con que se haría una votación. Muy al estilo del PRD, si me preguntan.

Paceños en el Moulin Rouge

Como ya la mayoría quería regresarse, el resultado fue obvio, 10 a 5 el conteo de votos, nos regresábamos. Sin embargo, el Sr. Efe (así lo llamaré para no herir susceptibilidades) decidió que nos quedábamos una noche más. Sólo porque él traía el carro, y por lo tanto, la sartén por el mango. O mejor dicho, la Van por el volante. Así que dormiríamos en el auto. Bueno,

los más “tercos”, por llamarlos de la mejor manera, dormirían en un sleeping afuera.

“1° bajo cero no es nada,” decían.

Así que nos estacionamos en el Stade de France (Estadio de Francia), debajo de un puente. Esa sería nuestra guarida. Los “tercos” con dinero aún en los bolsillos, se fueron a pasear al Museo de Louvre y lugares aledaños. Nosotros, la mayoría pobre y cuerdos, vagamos en los alrededores del estadio. Entramos a Decathlon, una tienda departamental. Y con unos centavitos que nos quedaban agarramos el Subterraneo, y nos bajamos en una estación al azar. Terminamos conociendo el Moulin Rouge y la Zona Roja de París. ¡Fue coincidencia! No tuve nada que ver.
Fue ese día, 4 de enero del 2003, cuando vimos por vez primera la nieve. Empezó a nevar. Nosotros emocionadísimos. Empezamos a tomar mil fotos en donde la nieve ni se nota. Ya saben, niños de rancho. Ni siquiera llueve en mi rancho. Menos nieve. Casi nos acabamos la memoria de la camára y el rollo. En ese entonces no eran tan populares las cámaras digitales, y menos con mucha memoria de almacenamiento. Resultó ser una tormenta de nieve. De la cual tomamos pocas fotos. ¡Ya nos las habíamos acabados al principio de la nevada!

Caminando a un lado de Decathlon

Llegada la noche, nos atrincheramos en el carro. Fue una pesadilla. El termómetro llegó a los 15° bajo cero. Fue como pasar la noche en un congelador. La respiración se escarchaba en las ventanas de la Van por dentro. Todo un show. Si nosotros sufrimos dentro de la Van, con cobijas, chamarras, uno encima del otro proporcionando calor humano, no me imagino los valientes “tercos” afuera en su sleeping. Sobra decir que casi no dormimos por el méndigo frio.

Apenas amanecía, digamos 5-6 de la mañana, cuando se escucharon golpes en la puerta de la van.

“¡A-a-a-a-abrrrrrrrrrrran!”
Eran los “tercos” pidiendo asilo porque se estaban congelando afuera. Estaba azules y los ojos rojos. Sin exagerar, tuvieron suerte de amanecer.

Estadio de Francia

Con los últimos centavos completamos para café de máquina y pan barato. Ese fue nuestro desayuno. Obviamente, rápidamente emprendimos nuestro camino de regreso a Bruselas. Aunque ya con el ambiente muy tenso entre el grupo. Y los seguidores del Sr. Efe con la cola entre las patas, ya que por aferrados pasaron, y nos hicieron pasar, la noche más fría de nuestras vidas.

Fue entonces que aprendí lo que es la verdadera democracia con el Sr. Efe y sus seguidores. Lo que sienten las salchichas en el refri. Y lo que sienten los perros frente a las vitrinas de las carnicerías, ya que no teníamos dinero para comer. No cabe duda, uno nunca deja de aprender.

Nevada en el Estadio de Francia, junto con unas chicas que iban pasando. ¡Al modo!

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Listening to: Therion – The crowning of Atlantis
via FoxyTunes

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9 replies »

  1. wow, k súper anécdota!
    Yo kreo, la vdd k no hubiera sobrevivido esa noche, no manches, k horrible!! de x si ahorita tengo los dedos duros aki tecleando pk al modo choyero akí en mi rancho k no hace frío x tomarme un vaso d leche fría ya me enfrío toda :S ps ni modo, cada kien c acostumbra al clima d su pueblo, ¿CÓMO SOBREVIVIERON? esa la deberían d pasar en el Discovery 😛

    Y una duda…
    ¿Tú eras el joven de espíritu? jejeje 🙂

    La vdd, pese a las hambres y el frío yo kreo k valió la pena, ¿o no? 🙂 k es lo + importante 🙂 y k mal px de Mr. F. 😛 pero ya sabes, tenemos la política mexicana en nuestra sangre (sin ofender, pk ni c kién es)

    • ¿Pasarlo en Discovery? Jajajajajajaja. Yeah!!!! Veré si puedo vender la primicia. Jajaja.

      El joven de espíritu era el Sr. F! Ash! Yo tenía 22-23 años. Un polluelo. Aunque lo dudes, también fui niño! Jajajajajaja

      Y sip, aunq fue dificil, fue una experiencia chingona. Y desde entonces, el frio paceño me la pela. Jajajaja.

      Saludos!

      • Oye, entonces ahí no les aplicaron el sistema político mexicano, JAJAJA les aplicaron la de “el papá manda y punto” jajajaa el + grande mandando a los mokositos 😛

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