Oyalep

Trascendencia borracha


Y que la mar se va de pisto. Tendría apenas 4 días de haberme puesto hasta mi madre y que vuelvo a salir arriesgándome a todo. Órale, al cabo pa eso son los cumples, ¿no?

Pues ahí estoy con esa bola de viejas que andaban todas “entaconadas”. Los tacones no es lo mío, a menos que sea pa’ verme bien dominatriz, y como esa noche era más decente, pues que me pongo mis tenis, mi pantalón de mezclilla y una playera pa’ enseñar tatuajes y piel.

Llegamos al bar y pues todo estaba soso, había puras mujeres y como tiburón depredador que soy, no había nada a que hincarle el diente, así que me decidí por ponerle atención a los alcoholes.

Bien, después de pedir los respectivos tragos por ser barra libre, empezó a correr el alcohol a discreción, en un momento tenía más de cuatro vasos llenos del espumoso néctar, pues la neta, me encanta la chela, y como no soy hipócrita, pues que le pego unos besotes a los vasos.

Ahí estaba pisteando a gusto cuando empieza el chingado show. Un mono que se parece a mi carnal, se monta al escenario y no mames, cagada de la cura con el wey y las pendejadas que decía. Subió a otras tres changuitas a hacer un desmadre con globos, por supuesto con los respectivos meseros, obvio todo incluye sexo, doble sentido y groserías. No’mbre, era la mera cura.

Ya después salieron los estríper, que no mames, ni yo tengo las nalgas tan cuidadas. El primero sí se veía más bien como corto, ¿no? El segundo pues como de hueva. El tercero fue un ¡¡POÑOÑON!! Tenía la “vichola” (o al menos en la tanga) enorme. Les bailó a la bola de viejas gritonas que estaban a la orilla del escenario y que se quita tocho ¡y a la verdura! Según la que se agacho a verle el cuello de ganso, pues que si lo tenia de ese calibre.

No me arriesgué a seguir preguntando, la neta, para mí los estríper son de otro planeta. De los que la ropa está regada por el suelo y hay un chingo de lentes oscuros de todos tamaños y colores. De los que viven en un “depa” con olor a aceite de coco y está lleno de disfraces y diamantina. Para mí ni con alcohol me resulta atractivo un hombre que se quita la ropa a la mitad de una canción de Alejandra Guzmán y mueve sus labios al unísono de “¡hacer el amor con otro, no, no, no…!” ¡NO, NO, NO!

Un hombre me gusta bien hombre. Que no esté mamado, ni que tenga aretes en los pezones. Que no se trate de ver mejor que yo y que mucho menos huela a aceite de coco. A mi me gustan los gorilas que no cantan canciones de amor y que eructan enfrente de una. Que huelan a trabajo y les valga madre tirarse un pedo hediondo. Sí, la neta mi amor es escatológico. Pero tiene mucho que ver con mi sentido de supervivencia. Un estríper dudo mucho que sepa cambiar una llanta, a lo mucho que podría esperar es que me diga cual shampoo usar si tengo las puntas del cabello quebradas.

Así que la neta, por más peda que ande, un estríper no es lo mío.

No olviden visitar el Blog de Mar Fatale, Soborna. Un ceviche ideológico visual.

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