Recuperar el control de mi vida. Una de las decisiones más difíciles que he tomado. Incluso más difícil que no haber seguido al tercer amor de mi vida al fin del mundo. Y no evitar que acabara con uno más idiota. Pobre. De los dos.

Realmente no fue difícil dejar una empresa con serios problemas económicos, administrativos y de dirección. Lo difícil fue pasar a ganar menos de la mitad de lo que estaba ganando. Sobreviviré.

La libertad es deliciosa. No estrés. No arranques de divas. Y un rumbo definido. El mío.

Estamos trabajando duro, más bien sólo trabajando, en un proyecto ambicioso con una estructura y proyecciones prometedoras. Pronto sabrán más al respecto.

Otra motivación es la reciente incorporación de un par de colaboradores a El Ombligo del Ocio. La despampanante Mar Radial, con su humor ácido y radioactivo, a veces ofensivo y otras veces peor. Y Der Schatten (la sombra en alemán), quien prefiere permanecer en el anonimato y ni idea sobre qué vaya a escribir. Aunque para empezar su falta de originalidad y el hecho de pedirme que le pusiera un nombre en alemán le quita mérito.

Mar Radial ya está participando y expresando su repulsión canina y sus memorias mal recordadas. Der Schatten (qué nombre más mamón, aún no lo supero) aún no escribe nada. Espero pronto leer más de ambos.

Bienvenidos de nuevo, Mar Radial y Der Schatten.

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