Los perros me cagan, no es por el hecho de ser algo repulsivos en sus hábitos, o que todo el tiempo se anden oliendo la cola; no, es por que se me hacen tontos y torpes. El único perro que me gusta, es el que tengo ahorita. Yo no lo quería, se lo regalaron a mi hijo el día de su cumpleaños y con todo y mis prejuicios caninos le solapé el hecho de tenerlo en la casa.

Es un pequeño Pitbull negro y blanco, una monada de animal. Lo peor que le puede pasar a un perro es salir en un calendario, wakala los calendarios de animales y peor los de perros, se me figuran a los gustos de un viejito pedorro…wakala de nuevo. O también están esos raros y raras que les gusta vestir a su animal con ropa de humano. ¡Qué se consigan una vida por favor!

Pero lo peor de lo peor es tener una vecina que tenga un perro maricon. Lo digo por experiencia. El perro en cuestión es un Frenchpoodle (la raza menos agraciada de los caninos) y no contenta con la raza le puso por nombre Mitzy. Después le compró un mini suéter rosa y un moño a juego…¡¡Yo pensé que era hembra!! Pobre, pobre animal.

Los que si son una desgracia andante son los Chihuahueños. No sé si a esa raza les pusieron así por los que viven en chihuahua o no se por que causa. No les dará pena a los de chihuahua decir “mira, ese perro es un Chihuahueño”. Es como si los de la baja tuviéramos una raza de perros llamada Californios, estaría curado ver un perro de patas flacas, tronco ancho, poco pelo, pito chico y huevón, ¡eso si sería un Californio!

Dicen, y lo he leído en un par de ocasiones, que lo perros tienen personalidad y que se mimetizan con la personalidad de sus amos, pues bien, lo mas probable entonces que mi perro vaya a ser poco tolerante, tragón y muy mula. Pobre de mi perro. Ya viéndolo de esa manera, mejor lo cambio por una tortuga, o mejor aún, por una víbora.

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