general_clip_image002_0166No están ustedes para saberlo, ni yo para contarlo, pero el domingo 21 amanecí crudito. Bien amanecido. Pero el hambre me levantó temprano y decidí ir por una buena dotación de comida china. Camino de regreso a casa pasé por el interminable Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe.

No sé si la fe ciega a los fieles o se quieren convertir en fieles (difuntos), ya que se atraviesan como vacas. Ni las vacas se atraviesan así. Tal vez tienen prisa por llegar a su dios. O a lo mejor tienen algún permiso de transito para cruzarse como bestias, sólo porque van a misa. No sé. El caso es que aún viniendo el carro con preferencia se atraviesan. Y uno a fuerza se tiene que frenar, o te los llevas. Y el que va al bote es uno que está crudo y no al o los imbéciles que se cruzaron sin mirar.

Y no hablo de una familia de tarados que se atravesaron. Eso es del diario. Hablo de decenas de zombis que se cruzan el bulevar y calles aledañas sin siquiera voltear a ver si viene carro. Supongo que su dios los protege contra morir atropellados.

Les recomiendo que si un dominguito no tienen nada que hacer. Se hagan un sándwich y vayan a misa. Pero no entren a la iglesia. Siéntense afuera. Acomódense debajo de una buena sombra y disfruten del show que sólo el Ganado Sapiens puede ofrecer.

La fe mueve montañas dice el refrán. Habrá que agregar que también mueve ganado. O de plano si la religión hace que se atraviesen cual borrachito, pues que la prohíban. Ahora sí que van a matar a un pobre cristiano, católico, guadalupano o lo que sea que ahí se reúna.

Abusados al pasar por ahí. No vayan a ser víctimas de la fe. En fin, con esta gente nomás queda decir: Hakuna Matata.

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