¿Qué puede ser más ameno a la vista y al paladar que una comida elegantemente servida? Pues eso no me pasó hoy.

Salí del trabajo a las 3:40 p.m., corriendo como siempre porque a las 4:00 p.m. entro al otro. En lo que recogía mi laptop puse a hervir un litro de agua. Una vez que hirvió el agua vertí la bolsita de Sopa de Fideos Knorr con Verduras sin conservadores y batí hasta que los ingredientes se mezclaran perfectamente. Dejé hervir por 5 minutos más.

Ya lista la sopita la puse en el lavadero para que se enfriara. No me gusta la comida muy caliente (fans tomen nota de esto).

Se me hizo tarde, como siempre, para irme a la otra chamba. Agarré el sartén con la susodicha sopa y la vacié en un pequeño termo azul celeste. Envolví dos piezas de pan Bimbo en papel aluminio. Integral el pan, por supuesto. Y huí a la fábrica.

Checar correos. Contestar correos. Humo de cigarro ajeno. En éste toma y daca, abrí mi termo azul celeste y empecé a darle pequeños sorbos a mi sopa. Demasiado caliente todavía. Abrí la tapa para que se enfriara y seguí recibiendo dictado.

Entre correo y correo, eran como 30, le daba sorbitos a mi sopa. Se me olvidó que había traído el estúpido pan. Así que me comí el pan sin sopa.

Así que estimado lector, lectora, aquí nomás hay de dos sopas: con o sin pan. O lo que es lo mismo: si terminaron de leer esto, de plano no tienen nada que hacer. Lo bueno es que este maldito lunes ya se acabó. Mañana a desayunar al Mercado con mi incondicional equipo de trabajo del Departamento de Producción.

Y para despedirme, un par de videos que de plano no tienen el más mínimo sentido. De seguro despidieron a los publicistas. ¿Qué tienen que ver una petición de matrimonio con una sopa Knorr? Y el otro está peor. ¿Por qué los escandinavos para todo tienen que salir desnudos? Osea, corro desnudo y luego una sopita Knorr. ¿Existe la Knorrfilia?

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