Todos tenemos malos días. Pero es en las malas rachas es cuando añoramos los buenos momentos. Que igual no debemos ser trágicos, también son bastantes.

Tienes una mala semana y te acuerdas de aquellos viajes tan divertidos. Solo, con amigos o con la pareja. Hablando de pareja, es cuando andas de malas que te acuerdas del primer amor. Del amor de tu vida. Del segundo amor de tu vida. De la aventura de verano. Del tercer amor de tu vida. Bueno, creo que el punto quedó claro.

Te acuerdas de los amigos que se adelantaron y se han ido. Del abuelo que te paseaba en el tractor o del otro abuelo que te regalaba Napolitanos® de su tiendita de pueblo.

Pero también te gusta hacerte pasar por mártir y te acuerdas del jefe que te amargó. Que ayudó a que tu semana sea peor. Digo que el riñón te esté chingue y chingue no es suficiente. Siempre es bienvenido un cabrón con ataques de diva. Entonces lo comparas con otro jefe igual o peor de cabrón.

Y le hablas a alguien para que te anime y no puede contestar. Eso pasa siempre. Pero cuando te ocupan, siempre estás disponible. También pasa. Creo que hasta hay un comercial de eso. Creo que debería hacerme Emo, aunque me preocupa la parte del copete. ¿hay Emos pelones?

Mejor me convertiré a Monje Shaolin. Esos sí están pelones y también son aguafiestas. ¿No serán Emos? ¿Alguna versión antigua y mítica?

Creo que ya me perdí un poco de lo que tenía en mente. Sin embargo me sirvió de desahogo. Pausa…

…acabo de leer lo que estoy escribiendo. Puras idioteces. Pero es una buena terapia. Puede que mañana se acabe la mala racha. Creo que se me acaba de ocurrir el guión de una película. Un Monje Emo Shaolin con súper poderes que quiere convertirse en actor porno. Aún se puede afinar la idea.

Por el momento me retiro. Iré a ver como soluciono lo de mi copete, si no a comprar mi toga naranja.

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