Oyalep

Mi migraña


El amor es como la migraña.
Llega, se va, llega, se va.
No deja trabajar, no deja dormir, no deja divertirse.
Y no hay aspirina que la cure.

Y luego resulta que no era migraña, sino un tumor.
Y maligno el desgraciado.

Y si te operas, te mueres.
Si no te operas, te mueres.

Ah que pinche migraña.

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