Sección: Oscares, churros… y palomitas
No todos vamos al cine. En especial los miércoles de 2 pobres por uno. Demasiada gente. Además, los miércoles, SIEMPRE sobran los enfadositos que no dejan ver la película. Los que se están riendo, los que hablan por celular, el bebé llorando (¿por qué dejan entrar gente con bebés? ¡Qué alguien les presente Blockbuster o Video Alfa!), etc.
Por eso, por los que casi no vamos al cine, y menos en miércoles, El Ombligo del Ocio les trae la sección: Oscares, churros… y palomitas.
Hoy empezaré con una de mis películas favoritas. Alicia en el País de las Maravillas. Una muy buena película animada de Disney, de 1951. Aunque considerada una película para niños, yo insisto en que está fumada demás, definitivamente, para el año, me extraña que Disney la haya realizado.

Para bajar la película, sólo den clic en DESCARGAR y los llevará a la página donde podrán hacerse de la película.
¡Disfruten la función!
Son sólo niños.

Mar chica, infierno grande
Estaba a mediados de agosto haciendo una larguísima fila para inscribir a mi pequeño niño de 10 años al 5° de primaria. En medio del sol y de las platicas de mis vecinos de fila, observaba a los niños corriendo por todos lados, incansables, sudorosos y con los cachetes rojos, pidiendo dinero para los “bolis”, el agua o los hielitos.
Todos en la fila nos abanicábamos con los papeles sudados que estaban dentro del eterno folder color crudo, mientras lentamente avanzábamos a lo que sería la glorificación de toda esa espera: la inscripción.
La fila empezó a la 1:30 de la tarde, y ya pasaban las 2:40 cuando empecé a recordar mis tiempos de primaria.
Yo fui a un colegio de monjas, del cual la disciplina y rezar el rosario eran las delicias de nosotras las chiquitinas. Pero no fue de eso en sí de lo que me estuve acordando; abatí mi acalorado cerebro para sacar mis más profundos recuerdos de mis compañeras de clase.
No sé si es mi personalidad o que sea, pero siempre atraigo problemas. En serio, yo no los busco, ellos vienen a mí como un imán en la arena. Es más, esta condición de atraer conflictos es hereditaria, ya que mi hijo la tuvo un tiempo hasta que el decidió cortar por lo sano con este gen (jejeje).
A lo que voy es que después de 4° año, la escuela se convirtió para mí en un infiernito. Así es, me la pasaba del nabo por tres razones: Mariana, Susana y Ana. Ellas eran unas verdaderas perras, no nada más conmigo, si no con otras por ahí que al igual que yo, éramos medias pendejonas para eso de defendernos.
En el transcurso de tres años nos hicieron pedacitos. Recordé esos recaditos insidiosos y esos comentarios torpes de niñas peleoneras, pero que aún así, eran capaces de destrozar mi corazoncito.
Le comentaba a mi maestra y ella sólo decía: “ay mijita, sólo son niñas.” Lo peor de todo es que yo empecé a defenderme a golpes, ya en la secu, y ahí fue cuando me salió lo violento. Lo bueno es que ya nadie se metía conmigo, lo malo es que no descubrí esta táctica antes.
Cuando mi hijo llegó un día y nos dijo a mí y a mi esposo que un fulanito lo andaba molestando, ni tardos fuimos con el engrendo de Satán y mi esposo lo torturó a carrilla hasta que el vástago del infierno no pudo más y soltó el llanto. No puedo mentir al decir que desde ese día mi marido fue el héroe del salón de nuestro hijo, ya que había salvado a muchos de las humillaciones que esta mosca subterránea los sometía diariamente.
Así conforme fueron pasando las horas dentro de la inacabable serpiente de personas, me fui dando cuenta que las perras y los abusivos siempre van a existir; a mí me fue fatal los últimos tres años de la primaria. A pesar de decirles innumerables veces a mis papás lo que sucedía, nunca intercedieron por mí, no se si por tratar de formarme un carácter o por que les daba lo mismo; el punto es que si ahora mi hijo mata a carrilla a alguien y su mamá viene a quejarse conmigo no puedo mas que decirle “ay señora, sólo son niños”.
No olviden visitar el Blog de Mar Fatale, Soborna. Un ceviche ideológico visual.
Folklore Peruano, un éxito en el mundo.
No es por hacerle la competencia a mi amigo Pelayo, me intrigó demasiado su post anterior acerca de la famosa diva peruana Wendy Sulca, Jinete del Apocalipsis, así que me puse a investigar de la cultura peruana, ¡ah con tantas cosas bellas me encontré!, sí les tengo pruebas de mi extenuante investigación…Las sirenitas del Perú, Melanie la burbujita del folklore peruano, Wendy Sulca y su éxito Cerveza versión remix, Sol Freedile…
Espero que lo disfruten!!
PD: si alguién pudiera explicarme el por qué son así los peruanos se los agradecería… ( no tengo nada en contra de ellos, pero creo que tienen un serio problema, por qué hacen eso con los niños… bueno con los adultos tambíen)
¡Y mucho ojo, eh!
Alrededor de mis 5-6 años, repetían en el Canal Dos varios spots acerca de cuidar nuestra integridad como niños. ¿Quién no recuerda el “y mucho ojo, ¿eh? Así se hace, recuerda, tú vales mucho y mereces respeto…”. ¡Qué cosas!
Yo me acuerdo que una ocasión mis papás no estaban en la casa. Tendría 10 años. Sonó el teléfono como a las 8 de la noche y yo era la que estaba mas cerca para contestar:
-¿Bueno?
-Hola nena. ¿Está tu papi o tu mami?
-No, no están. Si quiere hable más al rato cuando lleguen.
-No mira, quiero hacerte una pregunta.
-Pero es que mi mamá no está.
-No importa, prefiero que tú me contestes. Mira pon atención. Yo soy un doctor y estoy previniendo a las niñas bonitas como tú de una enfermedad….
Créanme, el monologo continuó unos minutos más pero parecieron días completos en ese momento. Lo que sigue, por prudencia y por no generarles morbo, fue (hasta la fecha) algo que me marcó. No fue una violación, claro está, pero me sentí humillada y confundida. Me habló de cosas que yo no tenía idea para esa edad y sin saber por qué, no pude colgarle en ese instante. Tuvo que llegar mi mamá para que pudiera decirle “¡Hey! Ya llegó mi mamá, te la voy a pasar”. Obviamente el sujeto ya había colgado.
No pude decirle a mi mamá nada de lo ocurrido, por que como lo he planteado anteriormente, mi mamá no era muy ducha en eso del sexo, MENOS con sus hijas. En fin, el punto es que como niño, no es verdad que reacciones de la manera mas adecuada.
Si en un niño es así, en un adulto no dista de ser igual de bochornoso, triste e impotente que se enfrente a situaciones tan incómodas en las cuales no sepa uno como reaccionar.
Hace unos meses (por enero) fui a La Paz por motivos de trabajo. Me habían pedido un análisis médicos rutinarios y tenía que entregar una bola de papeles en oficinas de allá (Yo vivo en San Lucas). Así que fui al consultorio médico del Doctor Simi, que está enfrente de la tienda del ISSSTE. Eran las 7 de la tarde (noche) y pregunté por el doctor, un joven muchacho me hizo señal de que estaba al fondo en su consultorio y me invitó a pasar. Caminé por el pasillo y al final estaba un hombre, bien chaparro, blanco de cabello castaño claro, con una bata que le quedaba grande, su estetoscopio mal colocado alrededor de su cuello y sin un ojo. (Sí, puede resultar algo impresionante, pero no dejo que ese sentimiento se me salga de las manos para no hacer sentir mal a nadie).
Me sonrió y me convidó a sentarme. Después del saludo y de la corta referencia climática, me preguntó cuál era el motivo de mi visita. Le platiqué que el puesto federal que deseaba solicitaban análisis rutinarios y pues ese era mi motivo. Me hizo varias preguntas, al principio normales y después cosas muy sin chiste, como acerca de mis tatuajes: ¿Qué si cuanto tiempo tenía con ellos? ¿Qué si no había notado alguna reacción en mi piel? ¿Qué si los colores no me hacían sentir mareada? ( ¿¿¿WTF???).
Entre más avanzaba la consulta, más estúpido se ponía todo el clima. Guardé silencio y puse mi característica cara de “hijo, la estás cagando”. Empecé a sentirme incómoda y se lo dije – ¿Cual es el punto de preguntar acerca de mis tatuajes, si vengo a una revisión superficial? -bueno- contestó él -quiero saber solamente, me han reportado cientos de casos en los que los tatuajes causan una serie de enfermedades que no te quiero ni contar.
Como es de esperarse, me ataqué de la risa, estaba de lo mas incómoda. Me pidió que me sentara en el chingado sillón-cama que tienen para tomar la presión. Yo traía una camisa blanca con rayitas rosas, al cuerpo y las mangas me quedan justas. Quiso alzar la manga pero como estaba tan justa solo llegaba al codo. Le dije que se podía tomar la presión así por encima, porque ya lo han hecho antes y me insistió que no podía.
Ahí se me prendió el foco y esperé a ver cuál era su reacción. Si lo que están imaginando es que me pidió que me quitara la camisa, están en lo correcto. El bastardo me dijo que si quería el examen médico, tendría que quitarme la camisa. Tomé aire. Me quedé sentada en donde estaba y le dije -estás pero si bien mal, si crees que me voy a desnudar sólo para que me tomes la presión.
Ok, ok. Te doy el examen así, te lo firmo y no hay ningún problema. Dijo. Para entonces yo ya era una hervidera de encabronamiento. “Estas bien pendejo, pinche animal. ¡¡¡¡¡¿Qué clase de doctor te crees que eres hijo de tu puta madre?!!!!!” Y gritando, para que la gente de afuera oyera lo que tenía que decir del enfermo, que se hacía pasar por doctor.
Tomé mi chamarra mientras me llamaba: “espera, espera”. Salí al recibidor, gritándole a los de la farmacia: “¡¡¡¿Qué clase de enfermo tienen por doctor?!!! ¡¡¡Lo voy a reportar!!!
Estaba fuera de mi, toda temblorosa, nerviosa, alterada y contrariada. Pensé rápidamente ¿Qué es lo que tengo que hacer? Reportar a este enfermo para que no siga haciendo sus cochinadas. ¿Cuantas niñas, niños, adolecentes, mujeres solas, toca este pervertido? ¿Cuánta gente se deja? Por miedo, por ignorancia, por la incapacidad de discernir que nadie tiene el derecho de tocarlo o de soportar que le digan palabras que a uno le hieren.
Vi el número de teléfono en letras amarillas para quejas y sugerencias. Lo guardé rápidamente en mi teléfono y salí de ahí. Me subí a mi carro y fui a otra Similares que está por la catedral, enfrente del Jardín Velasco.
Un doctor muy formal me preguntó por qué estaba tan alterada y le platiqué el incidente. Me dijo que podía hablar a ese número que había apuntado en mi cel. Que diera el número del consultorio y la zona. Él me proporcionó amablemente los datos. Después de hacerme un análisis clínico NORMAL, me dio una hoja firmada por él, donde constataba, felizmente, que estaba completamente sana.
Salí a toda marcha para entregar mis papeles. En el camino hablé por teléfono (es un cero-uno-800), di los datos y reporté al asqueroso y propasado doctor chimuelo de un ojo.
Hasta le fecha no he vuelto a La Paz. No he tenido necesidad, ni dinero. No sé si sacaron a este doctor del consultorio pero según tengo entendido no está ahí. Sólo me resta decirles: mucho ojo, cuéntaselo a sus superiores y haz que corran al cochinón.
No olviden visitar el Blog de Mar Fatale, Soborna. Un ceviche ideológico visual.
Los niños actuales…
Hoy a medio día estaba placidamente platicando con una de las integrantes de mi familia y me dijo.. -Recuerdas cuando eramos niñas y que no nos importaba nada más que jugar- a lo que le conteste claro como olvidar eso días corriendo, jugando a las barbies y subiendonos a los árboles y que el abuelo nos regañara por arruinar su jardín-, y luego de continuar la platica de nuestra infancia nos dimos cuenta de que o estamos muy viejas y anticuadas o que los niños de ahora estan bastante diferentes a las generaciones pasadas… ya ni siquiera ven caricaturas… creo que ni siquiera saben quién es chabelo y el chavo del 8.. a todas las generaciones infantiles latinoamericanas les ha gustado esos programas… Los niños de ahora son felices con extraños seres imaginarios que viven juntos en una mansión, o programas que muestran que tan divertido es pretender ser un adulto… por ejemplo, el otro día junto con esa misma integrante de mi familia fuimos al boliche, donde nos dimos cuenta que las niñas ya no son niñas.. tienen extensiones, se van y se hacen las uñas.. cabello pintado y hasta se preocupan por el peso …se preocupan por dar un aspecto que no les correponde, ah pero como olvidar el celular de moda y saben de todos los chismes de la farandula ( esta niñita de unos 9 o 10 años, estaba platicando con la chava que le hacía las uñas en el salón, le contaba de las telenovelas, de grupos de “moda”, que su idolas eran las chavas de RBD y que se queria casar con uno de los Jonas Brothers o uno de High School Musical)…Y que tal los niños que solo piensan en que deben de aparentar se todos unos “hombres” y poder fumar, tomar, manejar.. o a su vez conseguir el teléfono de Marianita para ver si la lleva al cinee.. Cómo ven, jamás se me había ocurrido ponerme a ver que onda con los chavitos de hoy.. en realidad quiza también fuí así pero creo que igual los niños seguiamos teniendo nuestra inocencia de creer en Santa, el Ratón de los Dientes y en Los Reyes Magos…nos emocionabamos por cualquier cosa.. y los niños de hoy nada los sorprende..Esperemos que las cosas no empeoren!!…
Espero que si tienes hijos, sobrinos, hermanitos o cualquier niño que conozcas le enseñes como difrutar eso de ser niño.. que solo se vive una vez.
Atte •♥•♥•♥•♥•♥JusTKaR •♥•♥•♥•♥•♥
Día del Niño
A niños, adultos niños y a adultos que se las dan de muy acá y reprimen a su niño interno; Feliz Día del Niño.
Y al que no le guste o piensa que es una mamada, pues le citaré al famoso Gobernador de Jalisco.