Marqués de Sade, 197 aniversario de su muerte
Se cumplen hoy 197 años de la partida del célebre y celebrado, aunque también repudiado, Marqués de Sade. Falleció encerrado en el Manicomio de Charenton. Donatien Alphonse François de Sade, conocido por su título de Marqués de Sade, escritor francés, fue autor de Justine y Juliette, dos lecturas muy fuertes pero que personalmente recomiendo mucho (“Pornografia literaria”, dijo mi madre). También autor de Los Infortunios de la Virtud, Las 120 Jornadas de Sodoma, La filosofía en el Tocador, entre otras.
Desde 1834 la palabra sadismo aparece en el diccionario describiendo la propia excitación producida al cometer actos de crueldad sobre otra persona.
¿Han leído alguna obra del Marqués de Sade? ¿Han practicado el sadismo? ¿O lo han practicado en ustedes?
Gringos simples
La entrada tradicional de una boda en la iglesia es llevada a un nuevo nivel. Esta pareja creó una entrada inolvidable en la que ellos, sus damas de honor y los padrinos bailan por el pasillo hacia el altar al ritmo de “Forever” de Chris Brown.
Originalmente un video creado para compartir con familiares y amigos, ha sido visto más de 70 millones de veces e incluso dio lugar a un homenaje similar en la serie de televisión, The Office.
Obviamente la apertura eclesiástica no es la misma. Me pregunto si me dejarían hacer algo parecido en el Santuario de Lupita o en la Catedral de La Paz.
Bailando por el mundo
Si no has tenido las ganas de viajar, este video hará que te den ganas de tomar el próximo avión hacia donde sea y dar la vuelta al mundo.
En el video, el ex diseñador de software, Matt Harding, hace bailar de una manera muy tonta a la calle de 42 países diferentes. Desde Chicago, Illinois, a Chakachino, Zambia. Bailando en lugares representativos por su historio o arquitectura. En combinación con música de fondo media motivadora, este fulano nos lleva en un viaje alrededor del mundo.
Otro Clásico más ¡Qué regrese el Americanismo!
Otro desangelado Clásico del Fútbol Mexicano. Primero, porque estaba demasiado crudo para disfrutarlo, pero principalmente por la apatía y mediocridad mostrada tanto por el equipo amarillo, como de los seguidores.
Ya no peleen, ya no buscan hacer apuestas de ningún tipo, ya no hablan y hablan, antes, durante ni a pesar de la derrota. Ya no hay sabor. Ya ni burlarse de ellos tiene caso. Han aceptado el mal nivel de su equipo y la mediocre entrega de los jugadores de una manera peligrosa. Dan por hecho que es una mala racha, pero una mala racha que ya lleva varios años con altibajos fantasmas que les hacen creer que ya merito vienen los años de gloria de nuevo. Ya ni el Cruz Azul y sus 100 subcampeonatos.
La verdad, dan hueva. Uno se emociona porque no deja ser el Clásico y los archirrivales deportivos, pero de verdad que ya dan hueva. Pónganse las pilas, exijan a su equipo y exíjanse como seguidores. Que regrese el orgullo y pasión americanista, porque los Clásicos ya aburren cuando nomás juega un equipo.
Y no puedo concluir con nada más que con una popular frase de un célebre filósofo que reza:
¡Pito pa’l América! (otra vez).
Lucia
Se había prometido a sí misma no llorar, así que cuando le rompieron nuevamente el corazón, sus ojos no derramaron una sola lágrima; con la gesticulación ocultaba su tristeza, simulaba un rostro osco y mal encarado, que todo insinuaba, menos soledad, agonía, o dolor.
Sin embargo, su ser interno rogaba por poder expresar esa sensación que le carcomía, queriendo romper las cadenas de su represión y derramarse por los ojos de Lucia; se amotinaba en el pecho generando opresión, deterioraba sus fuerzas, y obligando a ser escuchado, se presentaba en cada recuerdo, a cada segundo, para que por las ventanas de los ojos hubiera apertura a su libertad.
En vista de la ausencia de lágrimas, no hubo más remedio que buscar la manera de llenarse las pupilas de agua, de manera que Lucía se presentó ante el mar, le pidió consuelo y le observó hasta llenarse los ojos de él, tratando de saciar los inmensos deseos de llorar, llevando agua a ellos, en lugar de prodigarla.
Lo logró. Al observar el oleado paisaje, su ser se colmó de paz, de esperanza, pero el mar, dejando rastros de sí mismo en Lucía y firmando su proeza para cultivar su ego, tornó sus hermosos y tristes ojos cafés, en azules.
¿Cuándo se es demasiado gorda?
He oído decir que nunca se es demasiado delgada… no lo sé. De mis 38 años de vida, sólo cinco fui flaca, y fue a una edad en la que esas cosas no importaban un pepino. Obviamente, mi obesidad ha tenido etapas, formas, grados: no siempre he sido igual de gorda; lo que no ha cambiado es la sensación: en algún momento de mi vida pude haber estado sólo “llenita”, y sin embargo, me sentía igual -o puede que hasta más- gorda de lo que me siento ahora, que sí estoy que reviento. La principal diferencia que encuentro entre mi obesidad actual y la histórica es la edad. Puede que a los 17 no haya sido realmente obesa, pero así me sentía, y eso fue determinante de mis conductas de ese entonces. Ahora que sí lo soy, de una manera insoslayable y mórbida, ya no me puedo dar el lujo de usar el subterfugio de los traumas para seguir evadiendo el problema.
Resulta que un montón de aspectos de mi vida están prácticamente resueltos, y si no tanto como eso, sí van marchando: tengo casa y trabajo, soy autosuficiente, he sacado a mi hijo adelante, tengo una pareja; mis asuntos familiares, laborales, financieros, académicos, sociales y amorosos parecen estar bajo control. Y yo, sigo gorda.¿Por qué continúo haciéndome tanto daño, si tengo todo para ser feliz? Es una pregunta tremendamente simple de formular, y terriblemente dura de responder…
Mi terapeuta me dijo, entre otras muchas cosas, que por eso colecciono barbies: son como yo jamás fui, ni seré, y yo las pongo donde quiero, las muevo a mi antojo y hago con ellas lo que me da la gana: o sea, hago con sus lindos y flacos cuerpecitos, lo que no puedo hacer con el mío. A creerle o no; no pienso dejar de coleccionarlas, sobre todo porque no creo que sea la solución a mi problema, ésa es mucho más profunda e inalcanzable. Pero tengo que empezar a hacer algo… ME URGE…
Por lo pronto, me limitaré a ennumerar algunas de las situaciones que me van indicando que ya es hora (de hecho, ya era hora desde hace como cuarenta kilos) de hacer algo:
- Tengo un clóset lleno de ropa que no usas PORQUE NO ME QUEDA. :/
- Al margen de que me gusta, y mucho, me he hecho de un estilo “mexican curius” porque es el único tipo de ropa con el que te sientes cómoda y presentable, aunque ello implique tener que soportar a quienes me “confunden” con Beatriz Paredes. :/
- He tenido que arregalr bochornosos incidentes con mi ropa (porque me ha ido quedando más apretada), que van desde ponerle parches hasta tener que averiguármelas en el baño de la oficina con engrapadora y cinta canela.
-Digan lo que digan, hagan lo que hagan lo fabricantes y vendedores: LA ROPA BONITA EN TALLAS EXTRAS, ¡NO EXISTE! :/
- Pasando de las frivolidades a hechos más trascendentes: mi espalda ya no sólo me duele al terminar el día, después de andarme sosteniendo para acá y para allá… ya me duele desde que me levanto -cada días más trabajosamente- de la cama. Y aplica lo mismo con mis pies.
- Se ha convertido en una una verdadera hazaña, cada día de clases, tener que subir a los salones de los pisos más altos… lo tomo a broma, solita “me doy carrilla”, mis alumnos se ríen, yo me río… pero la verdad es que resulta patético y doloroso.
- Caminar es siempre muy recomendado. A mí, me gusta caminar en el Malecón. Hasta ahí, genial. Pero de regreso a casa, la subida de dos cuadras ¡ya hace que me sofoque y me duela el pecho! ¡y eso antes no me había pasado! ¿será “la bola”?
- Dicen que “no hay gorda sin hombre”. Puede que sea. Pero una cosa es lo que el amor provoca, y otra muy diferente cómo me siento como mujer… Cualquiera me parece más “guapa”, más “sexy” que yo…. Digamos que agradezco tener el cabello bonito, porque siento que es lo único en mi cuerpo digno de acariciarse. Y aclaro: soy muy afortunada al tener a mi lado a un hombre generoso y comprensivo que sabe hacerme olvidar todos estos pensamientos cuando está a mi lado; pero una vez a solas, y encarando mi realidad, la cosa cambia…
Por ahora, no se me ocurre qué más escribir acerca de esto. ¡Como si todo lo anterior no fuera más que suficiente! Espero poder escribir algo mejor mañana… algo así como que me puse a dieta y/o ya fui a caminar, por lo menos. Porque si no hago algo como secuela de lo que escribo, ¿para qué escribir?
Gemelos bebés conversando
Este video me puso tan de buenas. ¡Es la onda!
¿Me pregunto de qué tanto hablarán?
De cierta manera se parecen a mis conversaciones cuando tomado.
Scorpions en el cumpleaños 80 de Gorvachov
Tocando Wind of Change en el evento de gala llevado a cabo en Londres con motivo del 80 onomástico del exlíder ruso, realizado con la intención de recabar millones de dólares para caridad a favor de enfermos de cáncer, así como investigaciones sobre esta terrible enfermedad. Tal evento costó casi 5 millones de dólares.
El costo del amor
Para no perder mi “gran” tradición bloguera del Día del Amor, La Amistad y la Mercadotecnia.
Otro año más
Un año más comienza, y si bien el 2010 fue un muy buen año
para el blog, los últimos dos meses estuvo abandonado. Por lo
tanto, el principal propósito para 2011 es no abandonar el blog, y
publicar al menos una vez a la semana. Mis otros propósitos son
secundarios, por lo que si no se cumplen al 100, no pasa nada. Fue
por eso que el año pasado sólo me planteé un propósito, el cual
cumplí cual Teleton de último minuto, a sólo 30 horas de que
acabara el año. Espero nos sigan honrando con su visita y
comentarios. Empieza un nuevo año y es una oportunidad para ponerse
metas y mejorar un poco. El Ombligo del Ocio les desea mucha
suerte, trabajo, salud y éxito este 2011. ¡Felicidades!


























