¿Y tú quién eres?

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¿Has imaginado alguna vez cómo sería tu vida si no fueras quien eres?

Si en lugar de niño, hubieras nacido niña, ¿hubieras estudiado lo mismo?

Si en lugar de niña, hubieras nacido con “pirrín”, ¿Te gustaría la misma comida?

Si tu pelo en lugar de lacio fuera rizado. O en lugar de una abundante cabellera fueras calvito, como donde Pablito clavó un clavito.

Si tus Padres en lugar de haber adquirido la casa que compraron, se hubieran inclinado por la segunda opción de compra. Hubieras crecido en un barrio diferente, asistido a escuelas diferentes y obviamente conocido a personas diferentes. ¿Seguirías siendo tú?

Eventualmente nos toparíamos con personas que actualmente conocemos, sobre todo aquí en La Paz, que es un rancho grandote. Pero, ¿surgiría la misma amistad? ¿Nos seguiría cayendo mal la misma persona? ¿O por haber crecido en circunstancias diferentes tu némesis ahora sería tu “compa” de parrandas?

Entonces va la pregunta que inició ésta mariguanada de artículo, ¿Somos quienes somos al nacer o nos hacemos? ¿Nos hacen?

¿Quiénes somos si no somos quienes somos si no quienes nos hacen ser?

No, ho he fumado nada ilegal. Ni legal, para el mismo caso. Simplemente se me ocurrió todo esto camino al OXXO frente al Hospital. Y de regreso ya no sabía quien era. Si realmente soy calvo o me hicieron. Tal vez el mundo nunca lo sepa.

¿Y tú quién eres?

pablito clavo un clavito

Los Nachos

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¿Cuánto valen unos Nachos 4 Quesos?

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Hoy me vi un poco obligado-comprometido a escribir de nuevo. Entre el calor que hace en el rancho y el calor de las copas, aunque realmente eran Tarros de cerveza de barril bien fría, me di cuenta de lo mucho que disfruto escribir. Que si bien no ganaré un Pullitzer publicando un artículo que se llame Los Nachos, si ganaré un par de seguidores que consideran mi escritura amena. Aquí ya va un poco de ego implícito.

Hacemos muchas cosas sin darnos cuenta de su valor real. No de lo que cuesta monetariamente, si no del valor a nivel de experiencia, a nivel emocional, o espiritual (para los que creen en eso).

De manera cotidiana nos tomamos un café en compañía de un amigo, de un compañero de trabajo, de un familiar o de la pareja (aunque generalmente de parejas no tienen nada). Desayunamos, comemos, cenamos, compartimos una bebida o unos nachos.

¿Cuánto es lo que realmente valen unos Nachos Cuatro Quesos?

Valen un poco más de tiempo que alargue la plática amena. Tiempo que no hubiera existido sin esos Nachos. Valen una nueva amistad. Una que tal vez no hubiera florecido sin ese tiempo Nacho-generado. Valen una relación laboral-profesional más estrecha. O sin darte cuenta esos Nachos te hacen regresar a una actividad que te apasiona. Que te gusta. Que te llena. Esa en la que ingenuamente crees que eres bueno.

Entre nachos te das cuenta que comentas tu día. Tus andanzas en la escuela. Te quejas de esa clase a la que tienes que asistir a las 7 de la mañana y que es la única clase del día. Presumes tu felicidad ahora que estás en una nueva área en tu trabajo en el hospital, y cuentas con gusto el estrés que vivías antes de tu cambio. Alardeas de tu apretada agenda.

Surgen historias europeas que revives al contarlas con una sonrisa en la cara. Decisiones difícil al tener que cortar a los músicos del negocio. Se cuentan malos chistes. Se recuerdan periódicos escolares en Canadá. Se rompen dietas pero se ganan vivencias.

Los Nachos son esa excusa que uno necesita para alargar el tiempo de la compañía. Y todos lo hacemos con el café, con la nieve, con el desayuno, con la comida, o simplemente esperando tu turno para consultar con el médico. Todos necesitamos esos Nachos que nos sirvan de excusa para compartir experiencias o escuchar ajenas.

Sin darnos cuenta del valor real que nos genera nos rodeamos de historias, de momentos, de experiencias, de desahogos, de retos y de invitaciones a continuar… De Nachos Cuatro Quesos.

Los números de 2013


Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 31.000 veces en 2013. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 11 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

Haz click para ver el reporte completo.

El Tobogán Más Alto del Mundo

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verrucktEl tobogán más alto, más rápido, y probablemente el que más miedo da del mundo será presentado en el parque acuático de Schlitternbahn en Kansas City. Este monstruo fue bautizado como Verrückt, que significa Loco en alemán.

¿Te subirías?

La Jenni

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Me purgan mis vecinos.

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Mis vecinos son, en el mejor de los casos, folclóricos. Son la definición perfecta de cliché mexicano. Trataré de describirlos corriendo el riesgo de quedarme corto en adjetivos. Son todo un caso.

Viven en una casita-departamento igual al mío, 2 recamaras muy pequeñas, en las que apenas cabe una cama matrimonial. Ambas con su “built-in” closet. Una sala-cocina-comedor. Un pequeño baño completo. Y un patio de unos 10 metros cuadrados. Hasta ahí no hay nada fuera de lo común, hasta que se toma en cuenta que ahí vive el ejército romano completo.

El papá, callado, serio, agradable, amable, respetuoso, pero sumiso. La mamá, una doña de vecindad que no habla, grita, pero en serio grita, las 24 horas del día. Cuando gusten les doy una cita y el día que vayan, a la hora que vayan, está gritando. La hermana de la mamá, una gorda que todo el día anda en bata, la viva imagen de una vieja huevona y fodonga. El novio de la hermana de la mamá, un fumador compulsivo, moreno, demasiado joven para la fodonga.

Una niña, gritona como la mamá y fea como la chingada. Dos niños, uno de ellos un irreverente, grosero y burlón que no respeta ni a su chingada madre y “El Gordo”. Todavía no termino, falta una subfamilia. La hija mayor, de unos 18 años. Madre de una niña de un año, La Jenni. El papá de La Jenni, un joven de no más de 20 años. Y La Jenni, por supuesto.

Todos ellos viven en el mismo espacio en el que apenas quepo yo y todo mi cochinero. Ponen música de banda a todo volumen todo el santo día. Bueno, me dan tregua cuando abren la puerta de su sala y ven Laura en México o las Telenovelas a todo volumen. Y cuando digo a todo volumen es a tal grado que se escucha más su televisión que la mía (cuando tenía televisión).

El Día de Muertos le hicieron su fiesta de cumpleaños a La Jenni, un añito de vida. Jennifer Estrella, en honor de La Rivera. Tiraron la casa por la ventana. Ocuparon toda la privada, rentaron un brincolín, mesas, rockola y hasta un carrito de hot-dogs. Cual fiesta de vecindad. Una bonita estampa del folclor mexicano.

Anoche me acosté muy tarde, fue un muy buen sábado en el bar y cuando ya por fin alcancé mi camita el dolor de pies y el cansancio no dejaban dormir. Mis escandalosos vecinos y el técnico de gas me despertaron tempranito por la mañana en domingo. Mis vecinos se pusieron a aplastar botes de aluminio como si se acercara el fin del mundo. Con suerte y con la venta del aluminio le compran un bonito vestido a La Jenni.

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